Arquitectura + cine. Un chispazo ideológico

Maqueta reducida

Maqueta reducida

La relación entre el cine y la arquitectura se presenta de manera diversa y compleja. Desde hace tiempo y a través de los años, la arquitectura ha sido producto y reflejo de la expresión de diferentes culturas e ideales de distintas sociedades.

Con la aparición del cine (de la mano de George Meliès, en 1895 aproximadamente), las dos disciplinas han sabido complementarse de manera recíproca y satisfactoria.

Meliès creaba escenografías especiales para narrar y dar contexto a las historias, y por supuesto dotarlas de escala. Estos espacios evolucionaron y fueron adquiriendo cada vez más relevancia y protagonismo al momento del rodaje de una película. Durante su evolución tuvieron etapas variadas, comenzando con telones pintados para luego pasar a las escenografías de materiales livianos dándole profundidad a las escenas. Con el paso del tiempo y el avance tecnológico se empieza a filmar directamente en urbanizaciones existentes; esto brinda la inmensa ventaja de, a través de la arquitectura, ubicar al espectador en espacio y tiempo por ejemplo mediante construcciones icónicas. Chrysler – New York, Big Ben – Londres, Park Güell – Barcelona, y así con otros tantos ejemplos. Woody Allen muchas veces recurre a espacios o arquitecturas icónicas para ubicar geográficamente al espectador. Por último, más cerca en el tiempo aparecieron las maquetas reducidas y por otro lado las arquitecturas virtuales, ilusorias, inexistentes en el mundo real, y usadas en su mayoría en cintas de ciencia ficción.

El historiador Dietrich Neumann en el año 1996 habla acerca de relaciones entre ambas ramas que vale la pena ilustrar. Por un lado el cine “(…) es un reflejo o comentario de la arquitectura y la ciudad contemporánea”. Aquí, el cine utiliza las escenografías arquitectónicas para construir ambientes o enfatizar situaciones y, en su reverso, cada director parece emitir una opinión sobre la propia ciudad y sus respectivas construcciones. Los bloques vidriados en Playtime de Tati o los suburbios industriales en Antonioni son marcos para la comedia o el drama, pero la forma en que se incorporan en la trama de la película nunca deja de ser un comentario acerca del mundo de la arquitectura y su capacidad para cobijar nuestras vidas.

Fotograma de Oblivion.

Fotograma de Oblivion.

El mismo autor habla sobre la existencia de “(…) un campo de prueba para las visiones arquitectónicas innovadoras”. Esto se aprecia claramente en las películas de ciencia ficción, que constituyen un género con valor propio y más importante, un laboratorio donde experimentar las ideas más arriesgadas de la disciplina. Qué significa esto? Que en éste género se abre la posibilidad de arriesgarse creando arquitecturas irreales, fantasiosas y hasta en algunos casos inviables para el mundo real. Por ejemplo en el filme Oblivion: El tiempo del Olvido aparecen algunas “megaestructuras” o en El Quinto Elemento hogares modulares que logran llevarnos años atrás y recordar a los Archigram o a los metabolistas japoneses.

Fotograma de Quinto Elemento

Fotograma de Quinto Elemento

Se puede advertir aquí entonces que la arquitectura fílmica, lejos de ser una mera curiosidad, marginal y secundaria, resulta absolutamente relevante para comprender lo que pasó, está pasando y pasará en el diseño contemporáneo. Lo podemos entender sencillamente: mediante las películas el espectador es testigo de lo que se ha construido a lo largo de los años por el mundo, las tendencias arquitectónicas que ocurren ahora mismo y también la posibilidad de visualizar y por qué no fantasear con lo que puede aparecer en la arquitectura del futuro.

Basta con mirar películas bien ambientadas en siglos pasados como por ejemplo El Patriota, El discurso del rey, Maria Antonieta, Barry Lyndon, La vida es Bella, Gladiador, El Gattopardo entre tantas otras con un alto rigor histórico. Y en sentido contrario, es decir hacia el futuro hay claros ejemplos como 2001: Odisea del espacio, El Dormilón, Blade Runner, etc.

Fotograma de Maria Antonieta

Fotograma de Maria Antonieta

Esta arquitectura fílmica pocas veces responde a los códigos de la arquitectura construida, sino que por el contrario termina por elaborar los suyos propios completamente independientes de la realidad frente a la pantalla. Unos códigos hedonistas y algo etéreos que ponen a prueba la pesadez y monotonía del mundo real.

Hollywood, por ejemplo, pudo inventar su propia arquitectura fílmica, pero más allá de lo dicho ningún director puede ser reducido e incluido a la fuerza dentro de categorías tan generales. Intentar descifrar el sentido de las arquitecturas en la cinematografía supone comenzar a recorrer un camino “laberíntico” plagado de ambigüedades.

Douglas Trumbull con una maqueta de 'Blade Runner'

Douglas Trumbull con una maqueta de ‘Blade Runner’

 

Texto: Andrés Angelero / Fotografía: Información en el pie de foto / Escrito originalmente para The A.A.A.A Magazine / Cita: Andrés Angelero, “¿Arquitectura + cine. Un chispazo ideológico” / Fecha 15 nov 2014 

 

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