Jaulas

Antigua prisión provincial, A Coruña. © Simita Fernández

Antigua prisión provincial, A Coruña. © Simita Fernández

Estábamos tan concentrados que cuando nos dimos cuenta caminábamos en fila, uno detrás de otro, como si necesitásemos que alguien nos marcase la ruta. Tener a quien seguir. Maniática manía agotadora de almas y zapatos que empezamos a odiar cuando se acabó la senda.

El espacio era finito.

Nuestra vida, rutina disfrazada.

¿Qué se supone que deberíamos haber hecho?

¿Dejarnos morir como un sofá sin patio?

Antigua prisión provincial, A Coruña. © Simita Fernández

Antigua prisión provincial, A Coruña. © Simita Fernández

No éramos tan mayores, aún nos quedaban piedras y no queríamos ser solo abrigo de óxido y pena. Necesitábamos descubrir otro camino, reinventar nuestros pasos para perder el equilibrio y encontrar un motivo. Lo teníamos claro y no éramos solo nosotros, enfrente teníamos una sonrisa en cadena perpetua con la mirada más triste del mundo.

Antigua prisión provincial, A Coruña. © Simita Fernández

Antigua prisión provincial, A Coruña. © Simita Fernández

Deberíamos ponernos en marcha, conscientes de que el principio siempre es difícil y doloroso. Deberíamos luchar por los que temen al olvido; por los que no saben que lo peor no es estar solo, es estar vacío; por los que son apuntalados y no se conforman; y por los que ni siquiera tienen un techo para no llorar por dentro.

Antigua prisión provincial, A Coruña. © Simita Fernández

Antigua prisión provincial, A Coruña. © Simita Fernández

Deberíamos salvarnos todos y no solo hasta la próxima quema. Deberíamos poder revivir si es la alternativa que elegimos al vacío; y tener otros usos, otras ganas y otros aires. Empezar de cero sin borrar lo que ya sabemos y sentir la ilusión del que vuelve pero sólo porque quiere.

Antigua prisión provincial, A Coruña. © Simita Fernández

Antigua prisión provincial, A Coruña. © Simita Fernández

Viejas cárceles sin gente. La gente de siempre sin suerte. Perros que ladran. Gatos muy perros. Trenes que pasan. La costumbre nos acomoda en una jaula y, aunque sabemos que la puerta está abierta, a veces es difícil encontrarla.

Antigua prisión provincial, A Coruña. © Simita Fernández

Antigua prisión provincial, A Coruña. © Simita Fernández

Texto: Simita Fernández / Fotografía: Simita Fernández / Escrito originalmente para AAAA Magazine /  Fecha 09 jul 2015

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