Legado y manipulación / Memento

Fotograma del film Memento de Christopher Nolan (2000)

Historia de la arquitectura. ¿De qué arquitectura?

¿Podemos confiar en el modo en el que ha llegado a nosotros la herencia arquitectónica?, ¿cómo analizamos, y reconstruimos las lagunas temporales? ¿Cómo recordar, cómo construir la memoria con sólo unos retazos? ¿Cómo hacerlo cuando unos pedazos de la historia de la arquitectura han contado con el beneplácito del valor monumental, mientras que otros han sido dejados de lado? El pasado, presente, y por consiguiente, el futuro de la arquitectura, son una confusión donde unos ganan, y otros desaparecen.

El paso del tiempo es una manipulación.

Analizando la destrucción de la memoria a través de la novela 1984, llegamos inevitablemente a hablar de manipulación. Y es que para destruir algo no sólo es necesario cortar los brotes, sino transformar lo existente y su origen en una cosa distinta. Es decir, controlar no sólo el presente (doctrinas), sino también el pasado (manipulación), ya que ese pasado es constantemente interpretado por el ser humano en un momento presente, generando nuevas ideas y brotes.

Y en el Times del 19 de diciembre del año anterior se habían publicado los pronósticos oficiales sobre el consumo de ciertos productos en el cuarto trimestre de 1983, que era también el sexto grupo del noveno plan trienal. Pues bien, el número de hoy contenía una referencia al consumo efectivo y resultaba que los pronósticos se habían equivocado muchísimo. El trabajo de Winston consistía en cambiar las cifras originales haciéndolas coincidir con las posteriores. [George Orwell: Nineteen Eighty-Four, Londres: Editorial Harvill Secker (1949)]

Si manipulamos la información, uno de los primeros documentos de la memoria, la verdad deja de existir, ya que sólo es verdad lo que pervive. Dejamos de poseer el pasado. El presente queda desligado, y vigilando la expresión e impidiendo la intimidad, éste no generará memorias futuras. El individuo deja de ser individuo, la sociedad ya no es sociedad, y no hay futuro posible.

Pero la manipulación no es un arma exclusivamente externa que nos amenaza. El olvido, los recuerdos selectivos, y la ficción con la que con el paso del tiempo vamos rememorando recuerdos pasados es también un modo de manipulación propia, una ilusión, una deformación de vivencias reales.

En el film “Memento” (año 2000) dirigido por Christopher Nolan se explora una visión interesante al respecto (contiene spoiler). El protagonista de esta historia padece una pérdida de memoria reciente, a causa del fuerte golpe en la cabeza que recibió tratando de impedir el asesinato de su mujer. De este modo, es incapaz de generar recuerdos recientes, manteniendo una memoria a corto plazo de 5 minutos, y olvidando el resto entre el presente y el accidente. De ese modo, su última imagen grabada a fuego, la muerte de su mujer, junto con sus recuerdos del pasado remoto, permanecen intactos. El pasado pervive pero, ¿de qué sirve si no existe un presente? El único futuro que puede imaginar es vengar la muerte de su mujer, investigando quiénes realizaron el crimen. Una investigación en la que sólo puede confiar en sí mismo, perpetuando cada pequeño descubrimiento de la única manera indestructible posible: la escritura, tatuada en su propio cuerpo.

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Este hecho de transmitir, ya no un legado, sino simple información seleccionada, introduce dos ideas esenciales a aplicar: primero, que el futuro sólo existe si transmitimos desde el presente un legado. Este hecho implica una materialización, una construcción, que puede ser el lenguaje, o el propio hecho arquitectónico. En segundo lugar, que habremos de seleccionar unas cosas del presente, y asumir que olvidaremos otras, que nunca se transmitirán, y que debemos confiar en que sean las correctas. Esta selección ya es de por sí una subjetividad, al igual que la propia interpretación del presente. Las obras de nuestro presente, que fueron el futuro del pasado, se basan en la manipulación y la subjetividad. Es por ello imposible desligar la percepción sensitiva, y la emocional, de todo legado construido, si éste de por sí está basado en hechos poco objetivables.

Curiosamente (spoiler), el protagonista, viendo que ha quedado atrapado en un bucle infinito y sin salida, y que aunque descubra los hechos ocurridos, jamás podrá recordarlos, ni sentir la justicia de la venganza, ni cambiar el pasado, decide engañarse a sí mismo, traicionando su propio sistema de verdad, tatuándose una información falsa que le permita, cada vez que se mire en el espejo, vivir un presente en paz.

Todo nuestro mundo presente está construido con fragmentos de memorias seleccionadas, de crímenes arquitectónicos impunes, de falsificaciones históricas, de construcciones debilitadas y enmudecidas, de tiritas en el alma de los edificios, de alteraciones del ser. ¿Qué es entonces el legado? ¿Cómo reconstruirlo, para poder proyectar?

The facts. Don’t belive its lies.

 

Texto: Ana Asensio / Imágenes: Fotograma del film Memento de Christopher Nolan (2000) / Fragmento adaptado de la memoria de investigación (Ana Asensio) “Contemporaneidad de la arquitectura popular y la memoria en la ciudad mediterránea” / Fecha de publicación documento completo original: 30 sept 2015 / Fecha de publicación del fragmento en AAAA: 25 abr 2016