Arte y arquitectura: La densidad del aire / Fred Sandback

Trasteando entre la colección de conferencias de Juhani Pallasmaa en youtube me topé con una especialmente interesante (y que sin dudarlo os recomiendo): The complexity of simplicity. Ha sido gracias a esta conferencia que he conocido a uno de los artistas que más me han sugerido.

Las obras de Fred Sandback se se sitúan a caballo entre el minimalismo y el arte conceptual, como las creaciones de muchos de sus coetáneos. Sin embargo, las instalaciones de este artista tienen un componente perceptivo que, sobre todo a los arquitectos, no nos deja indiferentes.

Valiéndose de lanas de colores oscuros, y haciendo pequeños orificios en las paredes, Sandback reproducía figuras geométricas sencillas a gran escala cuyo impacto visual es evidente, no tanto por el tamaño como por la ambigüedad que suscitan. Hacemos aquí un pequeño inciso sobre el término ambigüedad, referido  no a la posibilidad excluyente de ser lo uno o lo otro, si no a la posibilidad incluyente de ser lo uno y lo otro.

Paseando por una de sus exposiciones, podríamos pensar que estas estructuras son pantallas transparentes, por lo que no nos atreveríamos a cruzarlas. Frágiles y livianas. La posición de los hilos con respecto al espacio en el que se encuentran nos hace pensar que el aire cobra cierta textura dentro de los límites de estas gruesas cuerdas.

En algunos casos, como si de un gran vidrio se tratara, pasaríamos con cuidado para evitar que terminara de resbalar hasta llegar a hacerse añicos en la sala. ¿Cómo es posible que una masa de aire encerrada entre cuatro cuerdas nos haga caminar más despacio y cuestionarnos su densidad sin que seamos conscientes de ello?

La principal protagonista en el deleite de sus obras no es otra que la percepción. Es gracias a ésta, y mediante la interpretación de los agentes externos que llegan a nuestro cerebro, que construimos la realidad en la que nos desenvolvemos utilizando como medio los sentidos. A nivel práctico lo que estamos percibiendo no es más que una sala llena de aire con cuerdas estrictamente distribuidas, en vocabulario técnico (inglés) estos elementos generadores de información perceptiva se denominan cues, que en español podríamos llamar señales.

Estas señales que habitan nuestro entorno carecen de propiedades como pesado/ligero o duro/blando. En cambio es a través de la percepción que este conjunto de pistas del exterior que forman la realidad tangible, cobran vida y obtienen un significado.

Comparto ferozmente las teorías de algunos críticos de arte que afirman que una obra es bella gracias a su capacidad de generar ambigüedades perceptivas, o lo que es lo  mismo, que sea el observador quien dote a la obra de las características que su percepción le dicte.

Es en este punto donde es de apreciar el potencial de las instalaciones de Sandback, entendidas como un mecanismo evocador de múltiples posibilidades incluyentes. Esta característica ha sido muy estudiada en las ciencias cognitivas con ejemplos como el cubo de Necker.

Cubo de Necker

Cubo de Necker. © Ana Mombiedro

En este caso (el cubo de Necker) nuestro cerebro puede percibir una de las seis posibilidades que ofrece cada vez, pero no dos o más simultáneamente. O lo que es lo mismo, no podemos percibir dos cosas diferentes a la vez pero sí en tiempos distintos. Habrá quienes sean más proclives a ver el cubo desde arriba, desde abajo, desde uno de los laterales… pero con solo pensarlo, la posición del cubo puede cambiar.

Obras de carácter tan ambiguo como las de este artista americano no son fáciles de encontrar, y su implicación con la arquitectura parece muy clara. Sería interesante encontrar ejemplos de ambigüedad arquitectónica, o, mejor aún, crearlos.

El arquitecto y teórico Robert Venturi nos contaba en su libro Complejidad y Contradicción en la Arquitectura, de una manera un tanto violenta con la que no siempre simpatizo, que esta ambigüedad es una de las características que aporta riqueza a la arquitectura. Desde mi punto de vista, estas complejidades y contradicciones que Venturi atribuye al arte de la construcción, pertenecen más al mundo de la percepción del individuo en tanto en cuanto son generadas en su mente. Así, cualquier persona que entre en contacto con un objeto desconocido por primera vez, mostrará a través de su comportamiento cómo lo interpreta,  observando en esa actitud el rango de ambigüedad del propio objeto.

Defiendo que una pieza de diseño suficientemente sugerente sea aquella que más éxito tenga, pero creo que esa capacidad de sugerir interpretaciones no vienen tanto de las características del objeto como de la mente que lo observa; de ahí la importancia de educar nuestra percepción.

 

Redacción: Ana Mombiedro/ Edición: Ana Asensio / Imágenes: info en el pie de foto / Links de interés: The complexity of simplicity  / Escrito originalmente para AAAA magazine