Del proceso personal al movimiento social

Compartimos en AAAA el texto escrito para la Fundación Arquia. Accede a la publicación original aquí:

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Peace Now. © Ana Asensio

Detrás de todas nuestras acciones subyace un extracto, como el poso tras el café. Este texto es autorreferente, no por ego, sino porque me es imposible discernir, en ese poso, entre la arquitectura y la vida, y en ello he encontrado una enseñanza.

A pesar de tanto vaivén me aproximo irremediablemente a algo, como una danza tímida pero provocativa alrededor del velo de un misterio. Avanzo por una escalinata de procesos, ordenados por la vida, guiados por la arquitectura:

1) Curiosidad, como un modo de mirar el mundo, de ser escépticos unas veces, crédulos otras, y poner en valor la propia personalidad como parte de la profesión. Así, he desarrollado mi carrera de arquitectura, e invito a los estudiantes a que tengan en cuenta ese valor.

2) Experimentación, sin miedo a salirse de ciertos moldes, a cruzar ciertas barreras, a caminar más allá de lo de lo práctico, bueno, o valioso. Ese camino lo he construido con viajes y trabajos de muy distinta índole, a veces apenas rozando la arquitectura. Sin la tangencialidad, sin la mezcla, la arquitectura pierde gran parte de su sentido.

3) Investigación, a través no sólo de la universidad, sino de esa experiencia propia. La exploración da cabida a lo fenomenológico, lo percibido, sin centrarse exclusivamente en una reordenación y reinterpretación de información. El trabajo de campo, el reportaje, aquí es clave: la fotografía, dibujo y escritura, fieles aliados. En ese camino me he adentrado en temas no directamente conectados: arquitectura popular, hábitat, lazos sociales, memoria y olvido, expresiones humanas, arte, cultura, pobreza, ciudad, entornos rurales, creatividad, género, psicología, regeneración, cooperación, patrimonio. Encontrar los vínculos y relaciones de dependencia entre ellas ha sido (y es) una aventura.

4) Divulgación, como cuaderno de bitácora, contrastando descubrimientos, sospechas, errores y bases teóricas. Es necesario abrir la investigación a la participación, la sinergia y la retroalimentación,  cuestionando y completando la reflexión. Comunicación y mundo editorial, como herramienta para dar forma a la información, y transmitirla. Esta labor la he desarrollado a través de eventos académicos, de AAAA magazine y otros medios editoriales, pero también en las simples conversaciones, o las redes sociales.

5) Acción, porque ninguna conclusión es válida si no se aplica, porque no se producen transformaciones si esa labor busca la teoría por la teoría. Decía Bertol Bretch que “frente a los irreflexivos, que nunca dudan, están los reflexivos, que nunca actúan”.

6) La acción individual es una expresión, y como tal, siempre influirá en el resto y provocará transformaciones. La arquitectura, la construcción, el arte, son, sin duda, algunas de ellas. En este tipo de intervenciones creativashemos comprobado que la acción llama a la acción, y que utilizándolas como provocación, se llama a la participación sin convocatoria, por contagio, por energía colectiva.

7) Si llevamos esa convocatoria a la macroescala, hemos comprobado, al organizar encuentros y eventos como cooperación al desarrollo o el festival de arte y construcción, que la acción comunitaria puede generar movimientos sociales, culturales, políticos, y geográficos, que construyen una contemporaneidad sostenible, sensible e inteligente.

8) Toda esa revolución necesita ser política e institucional, construyendo una sociedad que la comprenda, incluya, respalde, y, por supuesto, que la transmita.

Es un reto, y es posible, aunar todo lo anterior. Es posible encontrar el sentido de la arquitectura, que, para muchos de nosotros, no dista tanto del sentido de la vida.

 

Texto: Ana Asensio Rodríguez / Fotografía: Ana Asensio Rodríguez / Escrito originalmente para Fundación Caja de Arquitectos – Arquia / Fecha 15 nov 2016