Scala / Ilustración, juego y arquitectura

En España hemos producido una generación de profesionales que han roto la barrera silenciosa que decía que ser arquitecto es proyectar arquitectura; de hecho, ser arquitecto era proyectar y edificar tu propia arquitectura, de autor, ni siquiera un proyecto en conjunto; todo lo contrario era un fracaso.  Aunque paseando por los trabajos desarrollados aún indoor (antes de eclosionar y salir al mundo exterior post-escuela de arquitectura) podríamos dudar de esa ruptura, la evidencia se hace patente muy poco después.

Sí, tenemos una generación de arquitectos jóvenes de una riqueza y una formación realmente abrumadora. Proyectos divertidos, libres, que no categorizan, y que no redefinen la arquitectura comunmente conocida, sino que la completan, complementan, la ponen del revés o de lado, la pintan de colores o la desnudan. La arquitectura y su expresión se convierten en un hecho que se desgrana y entremezcla, en toda su complejidad, sin dejar una sola faceta por explorar y trasmitir. Arquitectura es arquitectura; pero los arquitectos, estos jóvenes arquitectos, son mucho más que lo que antes encorchetábamos.

Y lo sorprendente es que en toda esa vorágine de perfiles profesionales no se pierde el rigor, ni el respeto, ni el constante aprendizaje que supone la buena arquitectura. Pero, contrariamente a aquellas épocas donde era muy fácil reconocer la figura y profesión del “Arquitecto“, ahora, con humildes y cercanas herramientas, la arquitectura se está comunicando mejor, haciéndose presente en una multitud de estrategias para hacerse ver, hacerse valer, y hacerse entender.

Dentro de esos esfuerzos constantes de generaciones emergentes por encontrar su arquitectura, nos encontramos con Juan Luis, Pedro y Miguel, tres jóvenes sevillanos que componen “Arquitectura a Contrapelo”, y que han revolucionado su plataforma de crowdfunding con un juego que hace llegar la buena arquitectura, bien seleccionada y editada, a las manos de los más doctos y los más amateurs, porque ella nos compete a todos. Os dejamos la entrevista que nos concedieron a AAAA magazine:

Ana Asensio (AA): Sois arquitectos, jóvenes, con el sello de «recién titulado» aún fresco sobre el papel, y sin embargo os habéis embarcado sin dudar en una aventura que ha tomado una “escala” importante. ¿Podríais contarnos qué es y qué ha sido para vosotros el proyecto Scala?

Arquitectura a Contrapelo (AaC): Para nosotros Scala comenzó como un entretenimiento de tres amigos que, recién licenciados como bien apuntas —¡cierto, tenemos que ir a recoger el título!—, nos encontramos con un panorama profesional complejo y, en lugar de esperar a que apareciera alguna buena oportunidad, decidimos creárnosla nosotros mismos. Realmente se unieron muchos factores: nos apetecía trabajar juntos, pues apenas habíamos coincidido durante la Escuela pero sabíamos de nuestras inquietudes compartidas; teníamos ganas de cambiar de chip tras el árido proceso de sacarnos el PFC; y nos gustaba la idea de hacer algo diferente, así que nos lanzamos a ello. Gracias a los inputs de amigos y compañeros como Sol89, que nos cedieron su espacio de trabajo, o Estudio Extramuros, quienes nos animaron a probar suerte en el mundo del crowdfunding, nos dimos cuenta de que la idea tenía posibilidades de éxito, aunque en ningún caso preveíamos que el resultado fuera tan bueno.

El proyecto no ha parado de darnos gratas sorpresas; desde el primer momento hasta hoy, la acogida de la gente está superando todas nuestras expectativas. Está siendo una inyección de optimismo más que necesaria para la transición entre la Escuela y la realidad del mundo laboral, permitiéndonos continuar haciendo las cosas que nos apetecen.

AA: ¿Cómo surgió? ¿Teníais unas inquietudes muy fraguadas, o simplemente era el momento de crear algo propio, libre y sin miedo?

AaC: Unos años atrás, en una visita a la Casa Schröder, nos topamos con una baraja finlandesa de cartas de póker de arquitectura, una bonita colección fabricada a principios de los años 90 pero que encontrábamos algo convencional y obsoleta. Y hace algo más de un año, en un workshop en Toledo donde nos reunimos unos cuantos arquitectos con ganas de hacer cosas, y después de unas cuantas timbas, empezamos a fantasear con hacer nuestra propia colección de arquitecturas del siglo XXI, con una imagen y diseño más contemporáneos. Y fuimos tirando de la cuerda hasta convertirlo en nuestra dedicación de varios meses.

Teníamos ganas de probar otras cosas, salirnos de nuestros patrones habituales de trabajo, olvidarnos de concursos y proyectos, y probarnos a nosotros mismos. Nos permitimos el lujo de empezar a dibujar sin tener nada muy claro. Tras las primeras pruebas de estilo y después de aclarar algunas reglas internas, el proyecto adquirió suficiente autonomía como para no poder echarnos atrás. Hasta hoy.

AA: Scala es una herramienta de juego, pero también es un catálogo seleccionado de obras de arquitectura referenciales. ¿Creéis que esta selección, vuestro trabajo como editores, puede ayudar a comunicar la buena arquitectura fuera de los círculos profesionales?

AaC: Es un tema muy interesante, pues nuestro «catálogo» es completamente subjetivo, y debe mucho a lo que hemos ido absorbiendo a lo largo de nuestros años de formación. La discrepancia entre los proyectos que debían ser «descartados» o no ha acabado articulando un discurso común, fruto de múltiples conversaciones. Scala es, en definitiva, una lista y, como tal, ha ido dibujando un mapa de relaciones que creemos que nos ha anclado un poco más a la realidad, obligándonos a definir nuestro lugar en el mundo. Habla de nosotros mismos como individuos y como generación, pues aquellos arquitectos, movimientos y estilos que se han ido fomentado en los últimos años o han salido a la palestra a través de nuestros mentores y compañeros son los que han acabado formando parte de la selección.

Por otra parte, los 52 edificios recopilados están sujetos a múltiples criterios y condicionantes que provocan que seguramente no sean nuestros 52 favoritos, pero sí los que mejor hablan de nuestro tiempo. De esta forma, algunos ejemplos se han incluido porque encajaban muy bien en el formato vertical del naipe o en nuestros métodos de representación, por fomentar la aparición de distintas localizaciones, países y continentes, por la variedad tipológica o simplemente porque nos negábamos a que se quedaran fuera. El resultado es un compendio en el que se intercalan arquitectos y edificios desconocidos con otros muy populares, incluso más allá de nuestra profesión. Es por esto que creemos que es un medio para divulgar arquitectura y hacerla más accesible y reconocible.

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AA: ¿Puede ser el juego un método docente?

AaC: Estamos convencidos de que formatos más despreocupados y lúdicos nos ayudan a acercarnos a los demás. Aunque teníamos la duda de que la propuesta de Scala pudiera trascender el ámbito gremial, nos ha llegado mucho interés inesperado por parte de magos, coleccionistas de cartas, diseñadores, pintores, artistas, historiadores… algo que hubiera sido mucho más difícil de alcanzar si hubiese sido un libro o simplemente una serie de ilustraciones.

Se nos viene a la cabeza el trabajo de algunos amigos como AJO taller de arquitectura o Proyecto Silos, quienes desarrollan iniciativas que demuestran que jugar es una forma de aprender, sin necesidad de lenguajes complejos ni grandes teorías, y que permite acercar nuestras ideas a los demás y hacerlos partícipes de ellas. También nos ayuda a educarnos a nosotros mismos y a ser más claros y concisos.

AA: Hace poco conocíamos la lamentable noticia de la demolición de la Casa Guzmán, abriéndose una pequeña guerra dialéctica entre los entendidos en arquitectura, instituciones y público general. Las instituciones han pecado de desidia y desinterés, y el público de falta de cultura y «cuñadismo» marca España. ¿Creéis que los arquitectos han podido suspender en su labor de hacer de la arquitectura un bien cultural común, comprendido y valorado? ¿Creéis que proyectos como Scala, con un contenido cuidadosamente seleccionado, buen lenguaje gráfico, pero orientado a un público diverso, podrían ayudar a dar la vuelta a esta «baraja»?

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AaC: La demolición de la Casa Guzmán es un hecho triste que ejemplifica la falta de comunicación entre nuestra profesión y la sociedad en general. No podemos achacar este desastre a la decisión personal del propietario o a la falta de protección, es un problema ante el cual nosotros también tenemos que rendir cuentas. Es algo de lo que tenemos mucho que aprender. En muchos países centroeuropeos y nórdicos como Suiza, Dinamarca o Países Bajos se ha sabido extender el papel de la arquitectura y darla a conocer, de tal manera que los ciudadanos saben valorarla, aprecian la calidad de los espacios y los materiales, y son partícipes de la evolución de sus escenarios sin tener miedo a lo moderno. Por ello incidimos en que la educación arquitectónica es el mejor instrumento para proteger nuestra labor.

A nosotros nos gusta pensar que con Scala, o con nuestra serie gráfica Orden, caracterizadas ambas por un formato visual y contenido arquitectónico, colaboramos a hacer más accesible nuestra profesión a los demás y a despertar un mayor interés por lo que hacemos.

AA: Scala es en base una baraja de cartas que a través de la ilustración comunica obras de arquitectura del siglo XX, pero además, gracias a las posibilidades del crowdfunding con Kickstarter, habéis podido sumar toda una serie de extras. Fichas de poker, el libro del juego, packaging… todos ellos trabajados desde la tecnología, pero con resultados casi artesanales en el sentido del cuidado del detalle y el material. Quizás ése es el punto medio deseado, una tecnología artesanal, o una artesanía tecnológica. Me viene a la cabeza el trabajo de vuestro compañero sevillano Nachetz de Radarq y 12lab.net, que él desarrolla a través del utensilio y el mueble.

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AaC: El crowdfunding es un mundo fascinante pero en el que también hay que tener cierta cautela y saber bien lo que se hace. Nuestra experiencia es aún pequeña; observamos que hay mucha gente implicada y con ganas de colaborar en el desarrollo de proyectos humildes, pero también exigentes, y que demandan buenas ideas, dedicación y cercanía, un feedback continuo con los creadores. Tanto en la campaña de Scala como en la de Orden hemos obtenido buenos resultados que también son fruto de mucho trabajo detrás, tratando de ofrecer propuestas muy desarrolladas y dedicando muchas horas para generar confianza en los demás.

En ambos casos expusimos los proyectos durante 30 frenéticos días en los que, si eres capaz de ser dinámico y mantener viva la campaña, acabas recogiendo sus frutos. Asimismo, la financiación te permite experimentar más allá del producto en sí y atreverte a hacer variaciones y probar cosas nuevas relacionadas con el proyecto. En el caso particular de Scala nos atraía mucho la idea de trabajar de forma artesanal y ampliar de algún modo el campo de acción de la baraja, por lo que poder llevar a cabo el set para coleccionistas, las fichas de póker, el tapete, el libro-mapa o las ilustraciones fueron retos bonitos que nos apetecía afrontar con idea de seguir explorando y aprendiendo. Por otra parte, el riesgo de lo digital es que te acaba apartando de lo objetual, con lo que estos «extras» nos permitían usar las manos, ensuciarnos, y de algún modo, construir.

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AA: ¿Os habéis llevado alguna gran enseñanza de esta transversalidad arquitectura-ilustración-objeto?

AaC: Entendemos que la arquitectura va más allá: la ilustración es un medio de comunicación que nos permite acercar las ideas a la realidad  y el objeto es el fin, el modelo que buscamos representar, por lo que se podría decir que la arquitectura es transversal por sí misma. Pero desde luego el haber tenido la posibilidad de experimentar con nuevos formatos y medios de expresión algo más alejados de los proyectos convencionales nos ha enriquecido y nos ha permitido enfrentarnos a nosotros mismos.

AA: Al igual que os habéis enfrentado a vuestros propios referentes arquitectónicos, reconfigurándolos y haciendo nuevos descubrimientos, ¿cuáles son ahora vuestros ilustradores de referencia?

AaC: Ahora que estamos inmersos en varias aventuras relacionadas con la cartografía, entendida como la manera de representar el mundo que nos rodea, es inevitable toparnos con algunos referentes que influyen en nuestra manera de dibujar. Nos llama mucho la atención el trabajo de Walk with me Maps, y en general de los estudios de diseño que trascienden la ilustración para ir saltando de la publicación al objeto y viceversa, como pueden ser Cinqpoints o Podpunkt. También nos interesan especialmente aquellos que utilizan el dibujo como expresión del análisis o la teoría arquitectónica, véase Salottobuono o el grafismo de la revista San Rocco.

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AA: ¿Vais a seguir orientando vuestro futuro profesional en esta línea?

AaC: Hemos tenido la suerte de poder elegir a lo que nos dedicamos, así que haremos lo posible por seguir dibujando. El diseño por y para la arquitectura no es un territorio muy explorado, y aunque tiene el riesgo de reducirse a un público demasiado específico nos apetece el reto de poder hacerlo extensible a un grupo más amplio. Por otra parte, nos gustaría evitar estancarnos en una sola línea discursiva, así que aspiramos a aplicar nuestra formación a experiencias más próximas a la construcción y los proyectos de arquitectura. Nos atrae la idea de que lo que aprendemos a través del diseño se acabe viendo reflejado de una forma más directa en la realidad.

AA: Como despedida, ¿qué le diríais a aquellos arquitectos que encuentran en la ilustración un soplo de aire fresco?

AaC: Les diríamos que se atrevan, que prueben nuevos enfoques sobre los asuntos con los que trata nuestra profesión y que aprovechen el potencial que la disciplina nos ofrece para generar visiones únicas de las realidades que nos rodean. Los arquitectos tenemos muchas armas y herramientas disponibles para crearnos nuestro propio trabajo, así que aunque las más de las veces haya que ir a contrapelo, este tipo de aventuras siempre acaban deparando grandes satisfacciones.

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Entrevista realizada por Ana Asensio a Arquitectura a Contrapelo: Juan Luis Romero, Pedro Mena y  Miguel Rabán / Imágenes: Cortesía de Arquitectura a Contrapelo / Extrevista concedida en exclusiva para AAAA magazine / Fecha: 13 feb 2017