Arquitecturas en papel / Cómo se debe edificar

—Y ahora, Roark, ¿qué piensas hacer?
—¿Yo?
—Sin darme cuenta me he estado preocupando nada más que de mí mismo. Mamá tiene buenas intenciones, pero me vuelve loco… Bueno, al diablo todo esto. ¿Qué piensas hacer?
—Irme a Nueva York.
—¡Magnífico! ¿Para conseguir un empleo?
—Para conseguir un empleo.
—¿En… en arquitectura?
—En arquitectura, Peter.
—¡Magnífico! Me gusta. ¿Tienes algún proyecto definido?
—Voy a trabajar con Henry Cameron.
—¡No! ¡Howard!
Howard sonrió moviendo apenas las comisuras de los labios y no dijo nada.
—¡Oh, no, Howard! Pero si él no es nada, si ya no es nada… ¡Ya sé que tuvo un nombre, pero ahora está acabado! Nunca consigue una construcción importante, no ha tenido ninguna durante años. Se dice que tiene un basurero por oficina. ¿Qué clase de porvenir te espera con él? ¿Qué aprenderás?
—No mucho; sólo cómo se debe edificar.
—Por el amor de Dios, tú no puedes continuar así, arruinándote deliberadamente. Creía que hoy habías aprendido algo.
—Algo he aprendido.

 

Fragmento de El Manantial (1943), de Ayn Rand / Seleccionado por AAAA magazine /