Comment parlent les villes?

Music and dancing with Li'l Pat, Peoria Street, 1971. Photo: James Newberry, Chicago History Museum

© James Newberry, Chicago History Museum

Comment parlent les villes ?

Il existe entre l’architecture et l’esthétique un lien inséparable de création et de reconstitution sans fin, de telle sorte que, finalement, le monde esthétique est aussi un paysage. Les formes de la ville, son tracé, la topographie de son sol, les bâtiments qui la composent, apparaissent socialement comme des facteursimportants, à tel point qu’ils sont capables de participer au processus créatif qui s’effectue dans l’art, la musique, la littérature, etc.

La plupart du temps, cette relation est assimilée de manière inconsciente, sur le mode d’une structure tant enracinée dans la ville et ses habitants qu’ils n’arrivent pas à la voir de façon détaillée. D’une part, nous ignorons comment de chaque tracé découle une forme de création particulière, donnée par la sensibilité et les inquiétudes que ces lignes éveillent. D’autre part, nous oublions la capacité de ces espaces matériels à s’introduire dans notre vie, entrelaçant passé et présent, révélant la vie à travers eux mêmes.

Pour cela, si l’on veut savoir comment et pourquoi l’on vit et l’on crée de telle manière, il est indispensable de faire parler les villes, leurs fragments, rues, objets, chaque recoin rempli d’expériences contenues dans les bâtiments, et bien sûr observer comment ces espaces conditionnent ces expériences : ce qui arrive, les identités et leurs significations.

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¿De dónde venimos? ¡De Manchester!

© Visual Resources Centre, Manchester Metropolitan University, School of Art16

[Artículo de Nathaly Mancilla]

“Siempre buscabas algo hermoso a
nivel subconsciente porque era todo
muy feo, no vi un árbol hasta los
nueve años”

Bernard Summer, teclista de Joy
División.

Durante los años setenta los habitantes de Manchester vieron como el paisaje que los rodeaba cambiaba vertiginosamente. Mientras de niños jugaban en calles surcadas por casas que se unían de lado a lado, al entrar en la adolescencia éstas fueron reemplazadas por escombros y construcciones de nuevos edificios, los patios de juego eran ahora cobertizos con adoquines.

© Visual Resources Centre, Manchester Metropolitan University, School of Art12

La vida post-industrial comenzaba poco a poco a hacerse presente. Para ese entonces, el centro histórico de la modernidad se había transformado en un lugar
sucio, viejo y maloliente. Un considerable aumento en el número de pobladores y la desigual repartición del progreso económico y tecnológico, trajeron como consecuencia que los grandes muros de ladrillo que fueron levantados para albergar a las nuevas fuerzas productivas que a fines del siglo XIX habían llegado (principalmente de la mano de la máquina a vapor y los procesos textiles del algodón), dieran paso a lo que muchos ingleses llaman “el cáncer del concreto”.

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¿Cómo hablan las ciudades?

Existe entre la arquitectura y la estética una inseparable relación, de creación y recreación sin fin, de modo tal que finalmente el mundo estético es también un paisaje. Las formas de las ciudades, su trazado, la topografía de su suelo, los edificios que en ellas se levantan, se muestran como agentes socialmente relevantes, a tal punto que son capaces de participar del proceso creativo que se lleva a cabo en el arte, la música, la literatura, etc.

La mayoría de las veces, dicha relación es asumida de forma inconsciente, a modo de una estructura que está tan arraigada en la ciudad y sus habitantes que estos no logran verla de forma detallada. Por una parte, con ello ignoramos cómo a cada trazado se sigue una forma de creación particular, dada por las sensibilidades e inquietudes que dichas líneas van despertando. Y por otra, olvidamos la capacidad de estos espacios materiales para meterse en nuestra vida, entrelazando el presente y el pasado, haciéndonos visible la vida misma a través de ellos.

Por eso si se quiere saber cómo y por qué se vive y se crea de tal forma, se hace indispensable hacer hablar a las ciudades, a sus fragmentos, calles, objetos, a cada rincón lleno de experiencias retenidas en las edificaciones, y por su puesto observar cómo dichos espacios condicionan dichas experiencias: Lo que acontece, las identidades y sus significaciones.

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