Problemas para ir al baño

Imagen extraída del banco fotográfico de WSUP. Picture WSUP copyright

En los países occidentales el acceso a un inodoro, un baño o una ducha es algo cotidiano. Si tenemos una urgencia o pasamos horas fuera de casa contamos con baños en restaurantes, oficinas, edificios públicos o centros comerciales. Allí los baños son espacios limpios que tienen instalaciones, saneamiento y agua corriente que nos permiten disfrutar de unos mínimos de salubridad, buen olor y condiciones de seguridad a través de una puerta y un pestillo.

Lamentablemente en otros muchos países no es así. Sabemos que 1 de cada 3 habitantes del planeta no dispone de condiciones adecuadas de saneamiento, acceso a un baño o agua corriente. Más de 2.500 millones de personas no cuentan con construcciones específicas o mínimamente dignas para esta necesidad diaria. Según el informe de Agua, Higiene y Salud de la OMS/UNICEF, 1100 millones de personas en el mundo tienen que practicar la defecación al aire libre al no tener acceso a un sistema de saneamiento (mejorado). No estamos hablando de una cuestión de simple comodidad, ya que este servicio básico es un tema tan importante que la ONU ha declarado que el Derecho al Agua Potable y Saneamiento sea un Derecho Humano Universal y que cuenta cada 19 de noviembre, con el Día Mundial del Inodoro para denunciar lo lejos que estamos de conseguirlo.

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Scala / Ilustración, juego y arquitectura

En España hemos producido una generación de profesionales que han roto la barrera silenciosa que decía que ser arquitecto es proyectar arquitectura; de hecho, ser arquitecto era proyectar y edificar tu propia arquitectura, de autor, ni siquiera un proyecto en conjunto; todo lo contrario era un fracaso.  Aunque paseando por los trabajos desarrollados aún indoor (antes de eclosionar y salir al mundo exterior post-escuela de arquitectura) podríamos dudar de esa ruptura, la evidencia se hace patente muy poco después.

Sí, tenemos una generación de arquitectos jóvenes de una riqueza y una formación realmente abrumadora. Proyectos divertidos, libres, que no categorizan, y que no redefinen la arquitectura comunmente conocida, sino que la completan, complementan, la ponen del revés o de lado, la pintan de colores o la desnudan. La arquitectura y su expresión se convierten en un hecho que se desgrana y entremezcla, en toda su complejidad, sin dejar una sola faceta por explorar y trasmitir. Arquitectura es arquitectura; pero los arquitectos, estos jóvenes arquitectos, son mucho más que lo que antes encorchetábamos.

Y lo sorprendente es que en toda esa vorágine de perfiles profesionales no se pierde el rigor, ni el respeto, ni el constante aprendizaje que supone la buena arquitectura. Pero, contrariamente a aquellas épocas donde era muy fácil reconocer la figura y profesión del “Arquitecto“, ahora, con humildes y cercanas herramientas, la arquitectura se está comunicando mejor, haciéndose presente en una multitud de estrategias para hacerse ver, hacerse valer, y hacerse entender.

Dentro de esos esfuerzos constantes de generaciones emergentes por encontrar su arquitectura, nos encontramos con Juan Luis, Pedro y Miguel, tres jóvenes sevillanos que componen “Arquitectura a Contrapelo”, y que han revolucionado su plataforma de crowdfunding con un juego que hace llegar la buena arquitectura, bien seleccionada y editada, a las manos de los más doctos y los más amateurs, porque ella nos compete a todos. Os dejamos la entrevista que nos concedieron a AAAA magazine:

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Del proceso personal al movimiento social

Compartimos en AAAA el texto escrito para la Fundación Arquia. Accede a la publicación original aquí:

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Peace Now. © Ana Asensio

Detrás de todas nuestras acciones subyace un extracto, como el poso tras el café. Este texto es autorreferente, no por ego, sino porque me es imposible discernir, en ese poso, entre la arquitectura y la vida, y en ello he encontrado una enseñanza.

A pesar de tanto vaivén me aproximo irremediablemente a algo, como una danza tímida pero provocativa alrededor del velo de un misterio. Avanzo por una escalinata de procesos, ordenados por la vida, guiados por la arquitectura:

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Venecia y la celebración de la enseñanza de arquitectura

Compartimos en AAAA el texto escrito para la Fundación Arquia. Accede a la publicación original aquí:

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Decir “Venecia” y pensar “arquitectura” es algo muy común (a veces incluso, empachoso). La Biennale y su cortejo, danza, y feligreses, embrujan durante meses la prensa de arquitectura. Los arquitectos, cada dos años, de primavera a otoño, peregrinan a la isla con forma de pez.

Sin embargo, ésta no es ni mucho menos la única celebración de la arquitectura que recoge la misteriosa y Serenissima Venexia. Si caminamos hacia Zattere, cruzamos callejones más solitarios, y abrimos las puertas de la IUAV, descubriremos una fiesta que reúne desde 2002 a estudiantes y arquitectos de múltiples lugares, trabajando juntos durante dos semanas: W.A.Ve.

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Construye sostenible

You’re scared of going hungry

You harvest more than you grow

You think you need more things

These things, you buy, buy and throw out

You scared of earning less

Than your neighbor or your dad

You think you need more jewels

More jewels and gold to be glad

How much do you need?

Say, how much more?

How much do you need?

What’s all this for?

Help me to get this

You think you need more money

So you work day and night

You think you lack affection

You spread your love out

You think you need more space

So you got yourself a bigger home

You think you need more freedom

With freedom, you’ll end up alone

How much do you need?

Say, how much more?

How much do you need?

What’s all this for?

Help me to get this

Fedrika Stahl, Demain

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[1] Sharma Springs, Bali © Ibuku Bambo

Compartir un mate, dormir bajo las estrellas, recorrer un país pedaleando y otro a dedo, bailarle al fuego, pisar bosques, prados, dunas, desiertos… La raíz de las inquietudes que me invaden cada mañana son esas experiencias vividas. Ellas han establecido unas leyes para mí supremas: las naturales (la necesidad de proteger la Tierra, sus recursos y regalos) y las humanas (la libertad, los derechos humanos, la independencia y la democracia). Una ingeniera no puede sino preguntarse “¿cómo armonizar mi profesión con ese aprendizaje vital?”

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