Fotografía / IFAC 2016, The Legend

Note: Behind every myth there is a legend. This is the germ of the photographic project: Ifac 2016 The Legend, which is also an experimental methodology based on a ludic learning and photography as a way for exploring the environment. Visit it on its original web, or keep reading.

Nota: Detrás de cada mito hay una legenda. Éste es el germen del proyecto fotográfico Ifac 2016 The Legend, que sienta además una metodología experimental basada en el aprendizaje lúdico y en la fotografía como medio de exploración del entorno. Visítalo en su página original, o continúa leyendo.

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Art & Architecture: Marcin Sacha / interview

The present art world is influenced by continued image-bombing. Where we, as mere spectators, are immersed. Anytime we go through the media searching for what is new or what has been done inside art, we realise that there are more and more flanks, fields and levels where art is continually developing itself.  Away from the closed circles of the art market system, the number of amateur artists that rise and take a spot in our visual culture increases every day.

Some of these artists are here just to reconsider the relationship between humanity and the world, emphasizing on the defamiliarization we daily go through with daily realities. These seem to evolve faster than our reasoning or our perception. From this point, Marcin Sacha, an amateur photographer from Tarnow, Poland, shows in his work as a strange world full of this black spots, or ‘gaps’, in the understanding process. Educated as a geophysicist, he turned to Photography in order to show us a world that can be both scarily dangerous and transcendentally beautiful. The process he goes through is to interact with defamiliarized architecture and materials – which he also uses to create graphic effects and illusions of space allow a whole picture to turn into a view of fantasy.

Marcin Sacha’s name might not ring a bell yet, but his breath-taking landscape photographs and his graphic creations are lately taking attention within the Internet web.

Personally, when in front of any picture of Marcin Sacha I feel caught by a sense of nostalgia – nostalgia for to return as the prodigal son; nostalgia for the return to this place we once called ‘ours’ and now it is nothing more than a stage in ruins.

He has taken part in both online and physical exhibitions. Here, he has been awarded several times with gold medals and honour mentions. However, his photographic style has not been consistent during the length of his career. Starting as a landscape photographer, he ended up close to graphic design, always following his theme of ‘creating the space’.

I see no better way to appraise his work than by making this short interview about his career.

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Esquizoanálisis, o cómo La Movida conquistó su espacio.

Arde la calle al sol del poniente. Hay tribus ocultas cerca del río esperando a que caiga la noche. Hace falta valor.

“Hace falta valor”, le susurraba Eloise a su noviete Tino, quien por aquel entonces aún se peinaba con la raya al lado y la dejaba en casa a las siete de la tarde para ir a misa. La misma provocación parecía flotar en la cargada atmósfera de aquel verano madrileño de 1975. Al aspirar el aire de la gran ciudad, algo parecía quemar en las fosas nasales, creando una sensación de malestar inconformista mezclado con extraña adrenalina. Meses después habría un cambio de aires.

La escena del Manzanares a través de la ventana, el recuerdo del idilio veraniego y el estallido del obús mediático que supuso la noticia de “españoles, Franco ha muerto”, se diluyeron en un cóctel de neón, lycra y celofán, del que no sólo bebió la moda o la música, sino que (una vez derramado el vaso del exceso) bañó las gargantas sedientas de todo un movimiento artístico generacional. Todos a la de una Fuenteovejuna, salieron a quemar las calles de Madrid, raudos y alocados como el cervatillo que, poco después de nacer, persigue dando saltos a su madre a la fuga. Una juventud europea que ya había experimentado su (r)evolución.

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Arte y arquitectura: La densidad del aire / Fred Sandback

Trasteando entre la colección de conferencias de Juhani Pallasmaa en youtube me topé con una especialmente interesante (y que sin dudarlo os recomiendo): The complexity of simplicity. Ha sido gracias a esta conferencia que he conocido a uno de los artistas que más me han sugerido.

Las obras de Fred Sandback se se sitúan a caballo entre el minimalismo y el arte conceptual, como las creaciones de muchos de sus coetáneos. Sin embargo, las instalaciones de este artista tienen un componente perceptivo que, sobre todo a los arquitectos, no nos deja indiferentes.

Valiéndose de lanas de colores oscuros, y haciendo pequeños orificios en las paredes, Sandback reproducía figuras geométricas sencillas a gran escala cuyo impacto visual es evidente, no tanto por el tamaño como por la ambigüedad que suscitan. Hacemos aquí un pequeño inciso sobre el término ambigüedad, referido  no a la posibilidad excluyente de ser lo uno o lo otro, si no a la posibilidad incluyente de ser lo uno y lo otro.

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Estética y Cordón Bleu

Uno de los platos que más me gusta de nuestra cocina es el Cordón Bleu. No es un plato que esté especialmente bueno, no tiene un sabor fascinante, ni presenta un aspecto delicioso que haga salivar con solo verlo. ¿Qué será lo que tiene el plato?

Lo auténtico es su etimología. Prueba a pronunciarlo: Cordón Bleu. Un nombre sonoramente distinguido, que parece obligatorio mencionar con bigote, bombín y chaqué. Su nomenclatura francófona evoca el lujo de las históricas escuelas de hostelería, el burbujeo del champán y la textura del tafetán.  Toda una ensoñación que inevitablemente se derrumba al recibir en el plato un san Jacobo normal y corriente, acompañado (y con suerte) de alguna  guarnición de su misma categoría social.

Esta forma de mentar esta comida es un “quiero y no puedo”, una actitud excesivamente optimista de enaltecimiento de lo pobre en un intento desesperado por situarse en un estatus gastronómico que no le corresponde. Podría decirse que llamar Cordón Bleu a un San Jacobo lo convierte instantáneamente en la perfecta definición de la palabra hortera.

Pero si nos remontamos a los orígenes de su popularización, “Cordón Bleu” es solamente uno de los vestigios de una época donde lo hortera estaba allá donde alcanzara la vista: en el cine, la moda, el mobiliario, la comunicación o las tipografías. ¡Prácticamente existir era una horterada! Durante una etapa que podría fecharse entre los años setenta y principio de los ochenta aproximadamente, una estética psicodélica y muy difícil de acotar por su heterogeneidad se impuso en muchos campos. Todo aquello que no alcanzaba la categoría de “posmoderno”, bien por falta de discurso, o de entidad, quedó relegado a un deshonroso accésit en degradación continua e inevitable.

Hagamos memoria. Todos hemos conocido un “Modas Barcelona” repleto de ropa interior beige y maniquíes figurativos o un “Bar Riviera” con unos neones color flúor (de palmeras y/o flamencos), casi siempre en mal estado, además de una infinidad de locales humildes con acrónimos difíciles al paladar. Pese a que ocupaban un modesto lugar en nuestras ciudades, eran difíciles de reconocer en un movimiento estético uniforme. Personalmente, no hubiera podido nombrarlo de no ser por este artículo de Alejandro Panés para Yorokobu, con una más que recomendable conferencia de Santiago Lorenzo en La Casa Encendida. Es este guionista, escritor, productor y creador en general quien le pone nombre: El Luxe

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