Arquitecturas en papel / Perdiéndose en la lejanía

america-libro

 

Un balcón estrecho extendíase a todo lo largo del cuarto. Pero aquello que en la ciudad natal de Karl hubiese sido el más alto de los miradores, aquí permitía tan sólo una visión que abarcaba apenas una calle —una calle que corría rectilínea y por eso como en una especie de fuga, entre dos hileras de casas verdaderamente cortadas a plomo— perdiéndose en la lejanía, donde entre espesa bruma se elevaban gigantescas las formas de una catedral. Y por la mañana y por la noche y en los sueños nocturnos se agitaba esta calle con un tráfago siempre apresurado que, visto desde arriba, aparecía como una confusa mezcla en la que se hubieran esparcido comienzos siempre nuevos de figuras humanas desdibujadas y de techos de vehículos de toda clase; y desde allí elevábase otra capa más de la confusa mezcla, nueva, multiplicada, más salvaje, formada de ruido, polvo y olores, y todo esto era recogido y penetrado por una luz poderosa dispersada continuamente por la cantidad de los objetos, llevada lejos por ellos y otra vez celosamente aportada, y que para el ojo embelesado cobraba una corporeidad intensa, como si a cada instante, en repeticiones sin fin, estrellase alguien con toda fuerza, sobre esta calle, una plancha de vidrio que cubriera las cosas todas.

Fragmento de la novela póstuma “América” (1927) de Franz Kafka / Seleccionado por AAAA magazine / Portada de la edición de Emecé Editores, Buenos Aires, 1961, colección Piragua

Arquitecturas en papel / Quienes habitan en torres de marfil

“Son las tres de la mañana y la noche abrasa como la correa en el cuello del inocente. Las paredes de mi casa están enlucidas de libros: no protegen o tupen, sino que desbrozan, desatrincheran el espacio, te arrastran a campo abierto. Leer es tomar partido: la neutralidad es la mayor mentira inventada por los acaudalados, una prestigiosa manera de respaldar al mal. La indiferencia es un crimen de lesa humanidad. Sobrevolar los problemas del planeta es minar sus soluciones: quienes habitan en torres de marfil pagan su alquiler a los constructores de celdas. Quienes se desentienden de la realidad la sancionan. Los libérrimos patinadores por lejanas constelaciones aleteando entre músicas y lienzos son la infantería de la iniquidad. El sistema los produce porque el sistema los requiere. Quienes viven en su mundo, viven contra el mundo”.

Fragmento de “19 de julio, 2010. Si el hombre pudiera decir, de Luis Cernuda (1902-1963)“, por Gonzalo Sanchez – Terán, publicado en la revista digital Frontera D

Arquitecturas en papel / Una fortaleza inexpugnable

FÓRCIDA
Esos años quedó abandonado el valle rodeado de la sierra que se eleva al norte de Esparta dejando a la espalda el Taigeto, donde como arroyo vivaz baja hacia el Eurotas y luego por nuestro valle se ensancha entre las cañas y nutre a nuestros cisnes. Allí, en ese sereno valle entre montañas, una audaz estirpe se ha asentado llegando desde la noche cimbria y ha construido una fortaleza inexpugnable, desde el que a placer oprimen al país y a las gentes.
HELENA
¿Cómo pudieron hacerlo?, parece imposible.
FÓRCIDA
Tuvieron tiempo para ello, hace veinte años que están aquí.
[…]
HELENA
¿Qué aspecto tiene?
FÓRCIDA
Nada malo. A mí sí me gusta. Es un hombre despierto, valiente, de buenas proporciones corporales como pocos hay en Grecia; es un hombre lleno de sensatez. Se tilda a este pueblo de bárbaro, pero no creo que ninguno se comportara con tanta crueldad como lo hicieron algunos héroes que ante las puertas de Troya llegaron al canibalismo. Yo admiro su grandeza y confío en él. ¡Y su palacio!… ¡Tenéis que verlo con vuestros propios ojos! Es diferente de esa construcción tosca, que vuestros padres, cada cual por su lado, ciclópeos como cíclopes, hicieron amontonando piedra sobre piedra. Por el contrario, allí todo es vertical u horizontal y regular. ¡Hay que verlo desde su exterior!: todo tiende en él hacia las alturas, hacia el cielo, es sólido y está bien trabado, brilla como el acero. Al intentar encaramarse en él, incluso el pensamiento resbala. Dentro hay varios patios muy amplios rodeados de obras de todas las clases y todos los fines posibles. Allí se ven columnas y arcos de mayor y menor tamaño, corredores y galerías que dan al exterior y al interior. También hay blasones.
CORO
¿Qué son blasones?
HELENA
Ayax llevaba ya la serpiente enroscada en su escudo como pudisteis ver vosotras. Los siete que fueron contra Tebas, llevaban ya signos en sus escudos llenos de significación: allí estaban la luna y las estrellas sobre el azul cielo de la noche, también la diosa, el héroe y las escaleras de asalto, las espadas, las antorchas y todo aquello que amenaza a la ciudad. Nuestros héroes llevan esas pinturas de refulgentes colores desde tiempos antiguos. Allí veréis leones, águilas y también garras y picos, después veréis cuernos de búfalo, alas, rosas, colas de pavo real, incluso franjas doradas y negras, y de plata, azur y rojo. Blasones de ese tipo cuelgan dispuestos en filas ordenadas, dentro de salas de tamaño ilimitado, tan grandes como el mundo. ¡Allí sí que podríais bailar!

 

Goethe_Faust_I_1808

Fragmento de “Fausto” (1808) de Goethe, seleccionado por AAAA magazine

Arquitecturas en papel / Los ladrillos se volvieron más valiosos que las personas

“Según Stillman, el episodio de la torre de Babel era una recapitulación exacta de lo sucedido en el Edén, sólo que ampliada y generalizada en su significado para toda la humanidad.

La historia adquiere especial sentido cuando se considera su posición dentro del libro: capítulo XI del Génesis, versículos 1 al 9. Éste es el último incidente de la prehistoria en la Biblia. Después de eso, el Antiguo Testamento es exclusivamente una crónica de los hebreos. En otras palabras, la torre de Babel representa la última imagen antes del verdadero comienzo del mundo.

Sigue leyendo

Arquitecturas en papel / gentiles creaciones

“La Grecia coronó de flores sus divinidades, les prestó el ideal de la belleza humana y las colocó sobre altares risueños, levantados a la sombra de edificios que respiraban sencillez y majestad. Basta examinar sus templos, ricos de armonía y de luz; basta hacerse cargo de la matemática euritmia de sus construcciones, para comprender a aquella sociedad que sujetó la idea a la forma, que tiranizó la libre imaginación por medio de los preceptos del arte.

La arquitectura árabe parece la hija del sueño de un creyente dormido después de una batalla a la sombra de una palmera. Sólo la religión que con tan brillantes colores pinta las huríes del paraíso y sus embriagadoras delicias pudo reunir las confusas ideas de mil diferentes estilos y entretejerlos en la forma de un encaje. Sus gentiles creaciones no son más que una hermosa página del libro de su legislador poeta, escrita con alabastro y estuco en las paredes de una mezquita o en las tarbeas de una aljama”.

Fragmento de la leyenda “La arquitectura árabe en Toledo” de Gustavo Adolfo Becquer, seleccionado por AAAA magazine