Arquitecturas en papel / Anoche soñé que estaba en una prisión

“Leo los horóscopos de la prensa. Busco augurios en todo. Anoche soñé que estaba en una prisión de muros tan altos como naves de catedrales, entre cuyos pilares se mecían cuerdas destinadas al suplicio de la estrapada; también había bóvedas espesas, que se multiplicaban en lontananza, con una ligera desviación hacia arriba, cada vez, como cuando un objeto se mira en dos espejos colocados frente a frente. Al final, eran penumbras de subterráneos, donde sonaba el galope sordo de un caballo. El colorido de aguafuerte de todo aquello me hizo pensar, al abrir los ojos, que algún recuerdo de museo me había hecho cautivo de las Invenzioni di Carceri del Piranesi. No pensé más en esto durante todo el día”.

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Fragmento de “Los pasos perdidos”, de Alejo Carpentier (1953), seleccionado por AAAA magazine

Jaulas

Antigua prisión provincial, A Coruña. © Simita Fernández

Antigua prisión provincial, A Coruña. © Simita Fernández

Estábamos tan concentrados que cuando nos dimos cuenta caminábamos en fila, uno detrás de otro, como si necesitásemos que alguien nos marcase la ruta. Tener a quien seguir. Maniática manía agotadora de almas y zapatos que empezamos a odiar cuando se acabó la senda.

El espacio era finito.

Nuestra vida, rutina disfrazada.

¿Qué se supone que deberíamos haber hecho?

¿Dejarnos morir como un sofá sin patio?

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