Problemas para ir al baño

Imagen extraída del banco fotográfico de WSUP. Picture WSUP copyright

En los países occidentales el acceso a un inodoro, un baño o una ducha es algo cotidiano. Si tenemos una urgencia o pasamos horas fuera de casa contamos con baños en restaurantes, oficinas, edificios públicos o centros comerciales. Allí los baños son espacios limpios que tienen instalaciones, saneamiento y agua corriente que nos permiten disfrutar de unos mínimos de salubridad, buen olor y condiciones de seguridad a través de una puerta y un pestillo.

Lamentablemente en otros muchos países no es así. Sabemos que 1 de cada 3 habitantes del planeta no dispone de condiciones adecuadas de saneamiento, acceso a un baño o agua corriente. Más de 2.500 millones de personas no cuentan con construcciones específicas o mínimamente dignas para esta necesidad diaria. Según el informe de Agua, Higiene y Salud de la OMS/UNICEF, 1100 millones de personas en el mundo tienen que practicar la defecación al aire libre al no tener acceso a un sistema de saneamiento (mejorado). No estamos hablando de una cuestión de simple comodidad, ya que este servicio básico es un tema tan importante que la ONU ha declarado que el Derecho al Agua Potable y Saneamiento sea un Derecho Humano Universal y que cuenta cada 19 de noviembre, con el Día Mundial del Inodoro para denunciar lo lejos que estamos de conseguirlo.

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Venecia y la celebración de la enseñanza de arquitectura

Compartimos en AAAA el texto escrito para la Fundación Arquia. Accede a la publicación original aquí:

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Decir “Venecia” y pensar “arquitectura” es algo muy común (a veces incluso, empachoso). La Biennale y su cortejo, danza, y feligreses, embrujan durante meses la prensa de arquitectura. Los arquitectos, cada dos años, de primavera a otoño, peregrinan a la isla con forma de pez.

Sin embargo, ésta no es ni mucho menos la única celebración de la arquitectura que recoge la misteriosa y Serenissima Venexia. Si caminamos hacia Zattere, cruzamos callejones más solitarios, y abrimos las puertas de la IUAV, descubriremos una fiesta que reúne desde 2002 a estudiantes y arquitectos de múltiples lugares, trabajando juntos durante dos semanas: W.A.Ve.

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Arte, herramienta para conocerse / Arquitectura y educación Vol. 2

How to watch the solar eclipse like a 1960s school kid

How to watch the solar eclipse like a 1960s school kid

Parece que todos sabemos que Finlandia es país puntero en educación aunque, según he escuchado recientemente, Corea del Sur haya tomado la delantera. Lo que no queda tan claro es que sepamos las razones que han llevado a Finlandia a tener esta alabada fama. ¿Conocíais las escuelas de arte para niños y jóvenes? Yo, hasta hace unos meses, tampoco.

Las instituciones que marcaron la diferencia en el sistema educativo finés surgieron en 1992 cuando salió la Ley sobre la Educación Básica de Arte, comenzándose a implantar materias como música y bellas artes como asignaturas integrales en el sistema educativo.

Ante el éxito de la propuesta de estos centros de enseñanza, se generó una necesidad de espacios que relacionaran la educación con el arte. Ésta, fue una necesidad común más que una necesidad implantada, por lo que se realizó una hoja de ruta con los propósitos, objetivos, contenidos, competencias del equipo educativos… creando una nueva tipología gracias a que los ayuntamientos confiaron plenamente en los profesionales que trazaron este nuevo proyecto.

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Arquitectura y educación. Parte I

 “Mom, what’s architecture?”, en la Aalto University ©Ana Mombiedro

“Mom, what’s architecture?”, en la Aalto University ©Ana Mombiedro

Todavía recuerdo aquella primera clase de dibujo arquitectónico, cuando una profesora nos ordenó, como trabajo introductorio, dibujar un plano de nuestra casa en 10 minutos. “¡Un plano en 10  minutos!” Cara de perplejidad, cuanto menos.

Hasta ese momento, con mi mayoría de edad cumplida, sabía de una gran variedad de disciplinas y contaba con una inmensa cantidad de trabajos creativos a mis espaldas, en ocasiones frutos de mi imaginación, en ocasiones objetos que necesitaba. Pero, un plano… nunca me había parado a dibujar un plano. Y ahí estaba, bien cohibida por el hecho de que la primera vez que eso sucediera fuera a ser estudiando arquitectura.

Imposible olvidar la sensación de analfabetismo arquitectónico (que en su momento no supe identificar), que se repitió en la primera clase de proyectos, cuando, mientras el profesor explicaba el enunciado, en mi cerebro sólo escuchaba a mi pequeña ‘yo’ gritándome: “pero ¡¿qué es proyectar?!”.

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