Arquitecturas en papel / Una fortaleza inexpugnable

FÓRCIDA
Esos años quedó abandonado el valle rodeado de la sierra que se eleva al norte de Esparta dejando a la espalda el Taigeto, donde como arroyo vivaz baja hacia el Eurotas y luego por nuestro valle se ensancha entre las cañas y nutre a nuestros cisnes. Allí, en ese sereno valle entre montañas, una audaz estirpe se ha asentado llegando desde la noche cimbria y ha construido una fortaleza inexpugnable, desde el que a placer oprimen al país y a las gentes.
HELENA
¿Cómo pudieron hacerlo?, parece imposible.
FÓRCIDA
Tuvieron tiempo para ello, hace veinte años que están aquí.
[…]
HELENA
¿Qué aspecto tiene?
FÓRCIDA
Nada malo. A mí sí me gusta. Es un hombre despierto, valiente, de buenas proporciones corporales como pocos hay en Grecia; es un hombre lleno de sensatez. Se tilda a este pueblo de bárbaro, pero no creo que ninguno se comportara con tanta crueldad como lo hicieron algunos héroes que ante las puertas de Troya llegaron al canibalismo. Yo admiro su grandeza y confío en él. ¡Y su palacio!… ¡Tenéis que verlo con vuestros propios ojos! Es diferente de esa construcción tosca, que vuestros padres, cada cual por su lado, ciclópeos como cíclopes, hicieron amontonando piedra sobre piedra. Por el contrario, allí todo es vertical u horizontal y regular. ¡Hay que verlo desde su exterior!: todo tiende en él hacia las alturas, hacia el cielo, es sólido y está bien trabado, brilla como el acero. Al intentar encaramarse en él, incluso el pensamiento resbala. Dentro hay varios patios muy amplios rodeados de obras de todas las clases y todos los fines posibles. Allí se ven columnas y arcos de mayor y menor tamaño, corredores y galerías que dan al exterior y al interior. También hay blasones.
CORO
¿Qué son blasones?
HELENA
Ayax llevaba ya la serpiente enroscada en su escudo como pudisteis ver vosotras. Los siete que fueron contra Tebas, llevaban ya signos en sus escudos llenos de significación: allí estaban la luna y las estrellas sobre el azul cielo de la noche, también la diosa, el héroe y las escaleras de asalto, las espadas, las antorchas y todo aquello que amenaza a la ciudad. Nuestros héroes llevan esas pinturas de refulgentes colores desde tiempos antiguos. Allí veréis leones, águilas y también garras y picos, después veréis cuernos de búfalo, alas, rosas, colas de pavo real, incluso franjas doradas y negras, y de plata, azur y rojo. Blasones de ese tipo cuelgan dispuestos en filas ordenadas, dentro de salas de tamaño ilimitado, tan grandes como el mundo. ¡Allí sí que podríais bailar!

 

Goethe_Faust_I_1808

Fragmento de “Fausto” (1808) de Goethe, seleccionado por AAAA magazine

Arquitecturas en papel / ¡muros, abríos!

HERALDO
Mi antigua función de anunciar el espectáculo ha sufrido menoscabo por el misterioso influjo de los fantasmas. En vano trato de explicar por causas sensatas la confusa situación. Ya están dispuestas las butacas y las sillas. El Emperador está ante la pared, así podrá contemplar cómodamente las batallas de la época gloriosa. Aquí están sentados todos, el Soberano y la corte. Las banquetas están allá al fondo agolpadas. E incluso en esta hora tan sombría, la amada se sienta al lado de su amante. Y ya que todos han encontrado confortable sitio, estamos dispuestos: los espíritus pueden aparecer. (Toque de trompetas).
ASTRÓLOGO
Que, al punto, comience el drama su curso. Lo manda el Señor, ¡muros, abríos! Ya no hay estorbo alguno. Aquí tenemos la magia a nuestra disposición. Los tapices se enroscan como si el fuego los encogiera, en los muros se hacen hendiduras y dan vueltas sobre sí: un profundo teatro se presenta y un fulgor misterioso nos alumbra, yo me subo al proscenio.
MEFISTÓFELES (Asomando la cabeza por la concha del apuntador.)
Desde aquí lograré la complacencia general del público; apuntar es, de las artes oratorias, la propia del demonio. (Al ASTRÓLOGO.) Conoces el compás que siguen los astros en su marcha; también comprenderás magistralmente mi susurro.
ASTRÓLOGO
Por el poder de la magia aparece ante los ojos de todos un antiguo templo bastante imponente. Semejantes a Atlas, que antaño sostenía el Cielo, aquí hay muchas columnas en hilera. Bien pueden bastar para sostener esta gran mole de roca, cuando con dos se sostendría un gran edificio.
ARQUITECTO
Eso sería clásico. Yo no sabría apreciarlo, habría que llamarlo tosco y sobrecargado. Se llama noble a lo que está en bruto, grandioso a lo torpemente ejecutado. Yo quiero finas columnas, atrevidas, sin límite: una punta de ojiva eleva el alma, una construcción así nos edifica sobremanera.
ASTRÓLOGO
¡Recibid con respeto las horas marcadas por los astros, que por los ensalmos quede atada la razón y que, por el contrario, la magnífica y atrevida fantasía emprenda un amplio y libre vuelo. Ved ahora con vuestros ojos lo que osadamente anheláis: es imposible y por lo mismo, digno de ser creído.

 

Goethe_Faust_I_1808

Fragmento de “Fausto” (1808) de Goethe, seleccionado por AAAA magazine