Arquitecturas en papel / Greguería es

“La greguería es el género que se debe escribir en los bancos públicos, en los pretiles de los puentes, en las mesas de los cafés, al ir solos en los coches lentos que van acompañando a los entierros, en las mesas de las cocinas, en los fogones, etc.

La greguería no se encuentra a punto fijo o con seguridad en ninguna parte, pero de pronto se encuentra mirando esa escala de polvo que baja desde el sol hasta el suelo de la habitación y que se forma al dejar abierto sólo un intersticio de las contraventanas bajo el sol de las siestas de veraneo.

¡Con qué presentimiento de la greguería veíamos de niños esa espiritualidad material de la luz en la casa entornada de nuestra abuela!

La greguería es, por su forma, por su envase, la pequeña urna cineraria que yo necesitaba para mis cenizas cotidianas y que me ha dado la medida de la aspiración, disuadiéndome de todas las accidentales aspiraciones insensatas.

La greguería tiene el brillo de los azulejos y su policromía; es un clavo sobre una pared –un clavo al que se mira intensamente–; es lo que hay en nuestros redaños y en lo que se aprieta la emoción de la vida y el temor a la muerte […]”

© Ana Asensio Rodríguez

© Ana Asensio Rodríguez

Fragmento del prólogo a la edición de 1960 de las Greguerías (fragmentos), realizado por el propio autor, Ramón Gómez de la Serna / Fotografía: Ana Asensio Rodríguez

Neo-neoclasicismo. Yoann Lemoine.

Por los bajos fondos de internet, me vengo cruzando con proyectos bastante ridículos que se consideran a sí mismos “modernos” por seguir una configuración volumétrica ecléctica. Suelen ser composiciones que harían las delicias formales de Rietveld, mezclando planos de distintos materiales sin ton ni son. Si entráis en cualquier página de recursos para programas 3D, se os rizarán las barbas del espanto, prometido. Sigue leyendo

¿Está el señor de la casa en la Casa del Señor?

Neue Wache - Berlin - Borja Condado

Neue Wache – Berlin © Borja Condado.

“Dios es uno y está en todos

Y afuera os estáis matando por él,

Por ponerle apodos.”

(Rafael Lechowski)

No creo en Dios. Quizá en dios. Creo que no creo. ¿Qué algo hay y algo habrá? “Llámalo equis, me parece bien; llámalo energía, mejor todavía”, que diría el maestro Sabina. Llámalo destino, o desatino. Llámalo amigo imaginario. Llámalo Guionista. Eso es lo de menos ahora, el asunto aquí es cómo hacer que otros lo sientan, le perciban.

Para ello, el arquitecto a lo largo de la Historia (no voy a meterme a diseccionar tantos siglos) ha utilizado muchos recursos, ideas, trucos, argucias, inventos… Todos ellos a la hora de crear lo que puede denominarse espacio religioso o, mejor aún: espacio sagrado. Todos hemos visitado una parroquia, una iglesia y alguna catedral; algunos también, una mezquita; otros, una sinagoga; varios, un templo budista; y así podría seguir. Más allá de ser, como mínimo, un espacio amplio dedicado a la reunión de seres humanos, cada una de estas tipologías tiene, obviamente, sus características propias, en función de la religión y ritos que ésta profesa.

Voy a centrarme en las iglesias y catedrales, por proximidad cultural y mayor conocimiento y estudio. Como persona no religiosa, durante la carrera (cuando aún se construían edificios en este país), me pregunté: “¿estaría dispuesto a diseñar un espacio religioso?”. Y, ciertamente, aparcando en doble fila los principios (para estar un poco más atento a ellos y que nadie se los lleve), en el catálogo de la arquitectura es quizá el proyecto más apetecible, más artístico, más libre en cierta medida, más ambicioso e, incluso, más interesante. Filtrando muy mucho la definición de “arte” hasta llegar a “aquello que hace sentir”, ¿no sería éste el espacio humano más artístico?

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Arquitecturas en papel / En la casa los fantasmas se sienten a gusto

© Ana Asensio

© Ana Asensio

“Una casa es un bloque de piedra en el que se penetra a través de unos agujeros y se circula luego por sus laberintos; en ella se encuentran toda clase de grutas, cavernas y sorpresas, lugares inhabitables y huecos de escalera; profundas cavas, graneros asfixiantes y rimeros repletos de conservas…

Alrededor hay  un gran jardín con espesos castaños, un surtidor y peces rojos; sin contar con un perro tronado que no muerde a los ladrones […] En la casa los fantasmas se sienten a gusto; tienen sus rutinas y habitan en las buhardillas.

El vino no se guarda en la nevera sino en la bodega. Los quesos son excelentes. Es un asilo para los ancianos y un paraíso para los críos. Es casi indispensable que en la cubierta figure una veleta […] En invierno, la casa cruje bajo el embate de la tormenta y los niños se duermen temiendo al lobo feroz con un sueño absolutamente humano, saturado de irracionalidad, pesadillas y temores estacionales.”

© Ana Asensio

© Ana Asensio

Texto: Félix de Azúa citando a Alexandre Vialatte. Diccionario de las Artes / Fotografías: Ana Asensio Rodríguez / Fecha: 19 Jun 2014