Arquitecturas en papel / La Chanca

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© Carlos Pérez Seiquer

“El sol parece tintarse de rojo y la fauna del barrio se multiplica. La Chanca se despereza lentamente, aturdida todavía por el calor. Los pájaros revolean sobre los torreones de la Alcazaba y los vecinos invaden las calles y se comunican a gritos.

Mi amigo y yo bajamos la pendiente a trancos y, en la torrentera, el bullicio de un zoco improvisado evoca al de cualquier pueblo de Almería. […] Cerca de nosotros, dos hombres preparan la lechada para blanquear los muros de una casuca de adobes y el Luiso se detiene a hablar con ellos.

-Éste es un amigo que ha llegado de Francia -explica.

Los albañiles me dan la mano y me contemplan con envidia y curiosidad”.

 

Texto: Fragmento de “La Chanca” de Juan Goytisolo (1962) / Fotografía: Imagen de la portada de la edición de 1981 de la editorial Seix Barral, fotografía de Carlos Pérez Seiquer

Al otro lado del charco / Oración a mi tierra

Isla del Ermitaño, Lago de Suchitlán, Departamento de Cuscatlán

Isla del Ermitaño, Lago de Suchitlán, Departamento de Cuscatlán. Georgina Alfaro

Nací y crecí en un país pequeñito. De tierras fértiles y negras, donde los árboles frutales echan raíz. Agradecidos van juntando sus ramas, van soltando su gran abrazo, cubriendo de sombras carreteras, pueblitos y veredas.

Crecí viendo la cordillera, al horizonte un mar de cielitos opacos por la distancia. Tierra donde los niños corren calzados y descalzos sobre calles de piedra, calles que en verano se calientan y en invierno se mezclan con lodo trazando al azar riachuelos.  Sigue leyendo

Islas Uros, la ciudad sobre las aguas brillantes

© Ana Asensio

© Ana Asensio

Nunca creí llegar a un lugar como éste, a una ciudad vegetal meciéndose sobre aguas gélidas. El cuerpo tumbado en una capa de un metro de totora, bajo el brillante sol del lago Titikaka. Frente a la ciudad de Puno, aún en la parte peruana del lago, se extienden las Islas de los Uros, islas flotantes en un lago de aguas puras pero turbias.

En estas mágicas islas doradas, la acuosa caña rige la vida. Da el suelo que se pisa, las paredes que te abrigan, y un alimento nutritivo. La totora dibuja senderos en el agua, da cobijo a truchas, patos y carachis, y regala una fibra con la que se confecciona todo lo que tu mente decida realizar. El gran lago y sus entrañas gestan una cultura milenaria, que crece arraigada a sus ancestros y su paisaje.

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