Arquitecturas en papel / Los cortijos se suceden con sus aljibes.

“Yo me he apeado también y, desde el arenal, contemplo el segundo poblado. Las casas de El Barranquete son rectangulares, con ventanucos cuadrados y cúpulas. De lejos recuerdan las caperuzas de los trulli de la campiña de Ostuni y Martina-Franca en el sur de Italia, pero aquí los casquetes son únicos. Entre las pitas y los nopales, los muros enjabelgados reverberan el sol. Unos niños medio desnudos juegan con la arena y al badén se asoma una chiquilla montada sobre un asno. Sanlúcar ha regresado al camión, se detiene a mi lado y mira las casas blancas del pueblucho.

-Parece África, ¿verdad? – dice leyéndome el pensamiento.

Subimos a la cabina y, sin añadir palabra, pone en marcha el motor. […]

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