La insostenibilidad de lo sostenible

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«Plus d’espace vert à la collectivité et au bien-être commun». Peticiones y acciones ciudadanas durante la “Fête de l’Europe” en Bruselas. © Elena Corredor Tamurejo.

Vivimos inmersos en una sobreexplotación por parte de los medios de noticias y artículos relacionados con el cambio climático, la disminución de los recursos naturales, la deforestación, o la contaminación de los mares.

Ya no hace falta seguir a grupos como Greenpeace o ver un documental del National Geographic para saber que actualmente necesitamos 1.5 Planetas Tierra si queremos mantener nuestro ritmo de vida diario y absorber a su vez los desechos restantes [1]. Ya no sorprende saber que el metabolismo de nuestro amigo el oso polar será incapaz de superar la velocidad actual de deshielo en los polos [2]. Todo esto lo tenemos ya “superado”.

Somos más conscientes que nunca de la situación en la que vivimos, de la insostenibilidad de los sistemas económicos, sociales y ambientales (que paradójicamente nos sostienen), y sin embargo todavía somos inconscientes de una realidad a medias asimilada que nos empeñamos en ignorar.

Sobrecoge pensar que conceptos como la sostenibilidad hayan sido tan deteriorados, desprestigiados y exentos de su propio significado, siendo éste en particular un concepto tan amplio y complejo que una única frase no podría consolidar todas sus acepciones. Pero sobrecoge más pensar que la ciudadanía haya llegado a creer todo tipo de mensajes “marketinizados” sin una mayor implicación o profundización en su contenido por su parte.

¿Dónde está el fallo? ¿Por qué a estas alturas seguimos empeñados en desmembrar nociones tales como el desarrollo sostenible [3]?¿Tenemos realmente interiorizados esos conceptos, o sencillamente no nos conciernen lo suficiente?

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